La irresponsabilidad puede ser una adicción tan fuerte como las drogas y el alcohol, la serie de artículos Irresponsables Anónimos tratan sobre 12 pasos para vencer el hábito de incumplir tus promesas, éste es el segundo paso. Puedes ver el listado de cada paso con enlaces a cada artículo pulsando aquí.
Una de mis primeras experiencias al organizarme, fue revisar mi bandeja de entrada de correo electrónico para hacer una lista de mis responsabilidades pendientes, recuerdo que en ese momento tenía casi 10 mil correos, de los cuales saque solo 120 tareas, demostrándome que una pila de papeles no necesariamente significa una pila de trabajo. Una gran cantidad del contenido que llega a tu atención es sólo ruido de fondo, la clave está en poder separar e identificar los objetos de acción.
Me fascinan los retos, es algo que quienes me rodean saben muy bien, comenzar el desarrollo de una idea y llevarla hasta el punto donde se torna vistosa y brillante es siempre algo que me ha llamado la atención.
No por las alabanzas del resultado, es porque en el camino para producirla me veo en muchas ocasiones obligado a utilizar viejos trucos aprendidos o nuevos diseñados para la “situación surgida”, y estos retos me hacen sentir más vivo.
Existe una vieja frase que afirma “la primera baja en una batalla es el plan”, cualquiera que ha estudiado un poco de historia militar podrá ver la certeza de esta afirmación. En la batalla de Crécy durante la guerra de los 100 años, el ejercito del rey Edward III de Inglaterra, con un grupo 16.000 soldados – más que todo campesinos arqueros – se enfrentó a la fuerza primaria del Rey Philip IV de Francia con 30 mil soldados entrenados y caballeriza profesional en armadura de acero.
Para la gran sorpresa de los caballeros franceses, el ejército inglés no corrió en retirada, sino que lanzaron una lluvia incesante de flechas obligando a la caballeriza a cargar antes de tiempo. Con banderas flameantes y las armaduras brillantes, los caballeros galoparon a máxima velocidad hacia lo que pensaron como una victoria segura, para que a escasos metros del contingente inglés se encontraran con estacas afiladas escondidas en la grama.
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