Estos han sido días muy interesantes, una gran cantidad de fechas celebradas por el colectivo a nivel trans-cultural nos dan a entender que la magia de esta temporada no es solo religiosa y que esta imbuida en nuestra memoria genética, llenando cada momento con un poder de manifestación difícil de alcanzar en otra circunstancia.
El 21 de Diciembre, hicimos un ritual que honraba a nuestro niño sonador, buscando una estrella que seguir durante todo el año que ilumine el camino a la plenitud y alegría.
El 25 de Diciembre, le dimos mas forma a ese sueño, convirtiendo fantasías en realidades tangibles, creciendo a la par de nuestras expectativas para tomar responsabilidad adulta de nuestras acciones.
El 31 de Diciembre, dejamos atrás los pesos o las cargas que nos evitaban volar en aires de esperanza, abandonando apatía, desesperanza, irresponsabilidad y todo aquello que nos impedía el éxito. Nos unimos al colectivo ese día, fusionándonos con la magia de la celebración de un nuevo año y apoyándonos entre todos para la persecución incansable de nuestros sueños.
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