“La mitad de la vida es suerte, la otra disciplina; y ésta es decisoria ya que, sin disciplina, no se sabría por dónde empezar con la suerte”.
“Definición” y “Norte”… busca en sus “Raíces” y el Norte aparecerá…
Lourdes Mendez
Dios Jano, el abridor de puertas.
Cada día hay en el Universo una estela dejada por la acción de otros seres Hoy esa estela o “semilla del día” fue sembrada por…
Jano el dios de las puertas, los comienzos y los finales. Por eso el mes de enero, el primero del año, recibe este nombre en su honor. Dios de la mitología romana que tenía dos caras mirando hacia ambos lados de perfil, su templo se cerraba en tiempos de paz. Su representación habitual es bifronte, esto es, con dos caras mirando en direcciones opuestas.
Es el dios de los cambios y las transiciones, de los momentos en los que se traspasa el umbral que separa el pasado y el futuro. Su protección, por tanto, se extiende hacia aquellos que desean variar el orden de las cosas. Se le honraba cada vez que se iniciaba un proyecto nuevo, nacía un bebé o se contraía matrimonio. Como Prometeo, es una suerte de héroe cultural ya que se le atribuye entre otras cosas la invención del dinero, las leyes y la agricultura.
A diferencia de nuestro calendario actual, las calendas de enero de los antiguos romanos no eran unas fechas de vacaciones. Por el contrario, los actos de trabajo eran considerados como muy recomendables porque, según prescribía Jano (en palabras de Ovidio): “Consagraré a todos aquellos que empiezan el año trabajando para que no tengan un año ocioso”.
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