Hofmann trabajaba como químico investigador en el laboratorio de la empresa Sandoz, en Basilea, Suiza, donde participó en el estudio de las propiedades medicinales de las plantas. Este hecho condujo al estudio de los compuestos alcaloides del cornezuelo, un hongo que se forma en el centeno.
En la Edad Media, el cornezuelo del centeno se vio implicado en brotes periódicos de envenenamientos masivos, produciendo síntomas en dos formas características: una gangrena (ergotismus Gangraenosus) y convulsiones (convulsivus ergotismus). Nombres tan populares como “mal des Ardents”, “ignis sacer”, “Heiliges feuer” y “fuego de San Antonio” se refieren a la forma gangrenosa de la enfermedad.
Los estudios de Hofmann llevaron a muchos nuevos descubrimientos como Hydergina, un medicamento para mejorar la circulación y la función cerebral, y Dihydergot una medicina estabilizadora de la circulación y la presión arterial. Su interés en la síntesis de LSD inicialmente derivado de la esperanza de que también podría ser útil como estimulante circulatorio y respiratorio.
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