Cada uno de nosotros representa a nivel individual una frecuencia de pensamiento; así como en una guitarra cada cuerda es por sí sola un sonido único y especial, las más hermosas melodías nacen es cuando las cuerdas comienzan a interactuar entre sí.
Puede ser un contrapunteo entre melodías originarias de cada cuerda, como él “capricho de Paganini”, o la suma de dos melodías que giran en torno de si, como La “Valseana” de Sergio Assad.
Lo importante es que él instrumento, las cuerdas, él músico, todos se suman para descubrir que son mucho más que la suma de sus partes, que en la sintonía hay una riqueza indescriptible, una conexión con las frecuencias universales que no puede ser fingidas, simuladas o construidas.
Hoy, están abiertos los canales universales para que tu frecuencia conecte con la del Universo. ¡Asómate con la música de las esferas!
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