Desde pequeño, quizá porque no veo muy bien, el olfato ha representado uno de los sentidos predominante en mi memoria.
Siguiendo gustos sibaritas los excelentes guisos de mi madre: su pollo al curry, su lomo negro y el pernil de navidad, son olores que me recuerdan momentos de mi vida en familia que referencian las alegrías de mi juventud. Ser despertado tarde en la mañana de un domingo por los aromas de estos tesoros culinarios es algo que jamás me molestará.
Ya de adulto comprendí el origen de los olores, las mezclas de hierbas y el sazón requeridos para alcanzar los olores, pero de joven era todo un reto salir de mi cuarto y al ver una escena parecida a la de los canales de cocina sentarme en una silla a adivinar los ingredientes con la ayuda de mi hambrienta y curiosa nariz a la que mi madre trataba de educar como buen docente.
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