

Las peores fronteras son aquellas que existen y son respetadas sin saber porqué, son esas cosas que están engramadas en nuestra mente sin ninguna explicación, cosas cotidianas como: “no puedo hacer ruido, son las 2 am” o “no puedo saludar al señor del apartamento 1A, el es un grosero” “no puedo poner bravo a mi jefe”.
¿Cuántas veces no te has encontrado susurrando de noche en una casa vacía?
Estas fronteras a veces son sanas, como el respeto por la privacidad de otros, pero en otras ocasiones son sólo manifestaciones de nuestro miedo o justificaciones para no alcanzar nuestros sueños.
Hoy, cruza esas fronteras e invade el terreno desconocido que se interpone entre tú y tus objetivos, sin lastimar a otros pero sin permitir que otros te lastimen, tomando iniciativa para borrar las limitaciones del miedo.
- Ten presencia cuando te limitas, y pregúntate por qué lo haces.
- Toma un paso en dirección a tus sueños, aunque ese paso esté fuera de tu territorio.













