La constelación Lira, el arpa, se encuentra alta por encima de la cabeza hoy al caer la noche. Su atracción más prominente es Vega, una de las estrellas más brillantes en el cielo nocturno.
Lira
Muchas veces, las leyendas de las constelaciones son historias tristes; de amores perdidos, y vidas interrumpidas. Pero ninguna historia tan triste como la de Lira, el arpa, que sube a lo alto en las noches de verano.
La leyenda cuenta la historia de Orfeo, a quien el dios Apolo le regaló un arpa. La música de Orfeo era más dulce que la de cualquier mortal. Podía amansar a los salvajes, y alegrar a los tristes. Se decía que incluso los ríos cambiaban de dirección para estar cerca de su belleza.
Orfeo se casó con Eurídice pero, después de la boda, la mordió una serpiente y murió.
Orfeo quedó tan desconsolado que viajó al más allá para rescatarla. Con su música consiguió no sólo entrar al mundo del Hades, sino que también ablandó el corazón de Plutón, quien le concedió el deseo a Orfeo. Pero había una condición: Eurídice seguiría a Orfeo, quien no podría mirar hacia atrás hasta que ambos hubieran salido del mundo de ultratumba.
Orfeo siguió sus instrucciones –hasta que él alcanzó la superficie. Antes de que Eurídice pudiera salir a la luz, Orfeo se giró para verla, y Eurídice desapareció para no volver nunca más.
Orfeo vagó por las colinas de Grecia hasta que murió. Apolo colocó su arpa en el cielo, como Lira.
¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba…es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.
Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.
Fuentes consultadas: universoonline.org
Foto: astrosurf.com
















