La Gran cacerola se encuentra alta en el norte esta noche. Siga la línea formada por las estrellas que dan forma al borde externo de la cazuela hacia el horizonte hasta a llegar a Polares, la Estrella del norte. Siga la curva del mando de la cacerola alejándose de la cacerola hacia la brillante y amarilla-anaranjada Arturo.
La Gran Cacerola u Osa Major es una de las constelaciones más conocidas y emblemáticas del hemisferio norte. No es posible ubicarla desde el hemisferio sur debido a que la trayectoria de circunvalación que realiza la constelación es “invisible” para un observador ubicado en el hemisferio sur. De todas maneras, desde diferentes latitudes y altitudes del globo podemos observar a la Osa Mayor, pero no la misma en su totalidad. Por ejemplo, en México se oculta en el horizonte y vuelve a surgir con cada giro de la bóveda celeste, pero en Grecia, esta constelación gira todo el tiempo alrededor del polo norte sin ocultarse en ningún momento.
Actualmente es conocida bajo diversas designaciones. Las más conocidas son La Osa Mayor, El Carro, La Hélice, La Cacerola o Los Siete Cabritos. Cabe destacar, que El carro o La Cacerola es un asterismo, esto quiere decir que es una parte pequeña de una constelación, en este caso La Osa Mayor.
Los griegos
Acorde a la leyenda griega el padre de los Dioses del Olimpo, Zeus, quedó perdidamente enamorado de una ninfa cazadora habitante de los bosques de Arcadia llamada Calistro. Preso de la seducción y una intensa pasión, Zeus la convierte en su amante. Pero Hera, esposa de Zeus, estalló de celos al enterarse de la situación. Como castigo, decidió convertir a Calisto en una osa.
Destinada a deambular por las montañas y valles, Calisto pasó su tiempo intentando conseguir comida y luchando contra lobos y animales feroces. Mientras tanto, su hijo Arcas ignoraba el paradero de su madre. Cierto día estaba cazando en el bosque cuando repentinamente se cruzó con un oso enorme, que no era nada menos que su madre. Estaba a punto de dispar y matarla de un flechazo cuando Zeus se interpuso y le reveló la verdad. Para resguardar a Calisto de estos peligrosos encuentros, Zeus la tomó por la cola y la lanzó hacia el cielo transformándola en brillantes estrellas. Luego, Zeus también tomó por la cola a Arkas y lo lanzó hacia el cielo para que le haga compañía a su madre. Él es hoy en día la constelación de La Osa Menor, y la punta de su cola no es nada menos que La Estrella Polar, lucero y guía de navegantes desde tiempos remotos.
De todas maneras, Hera no estaba del todo satisfecha ya que Calisto continuaba girando alrededor del universo por toda la eternidad y además, Zeus podía ver a su amor cuando lo deseara levantando su cabeza en una noche estrellada. Por lo que la diosa mandó a llamar a su hermano Poseidón, el Dios de las Aguas, y le hizo jurar que jamás dejaría que los osos celestes Calisto y Arkas pusieran un pie sobre el vasto océano.
Si nos ubicamos en la latitud de Grecia, podemos observar que La Osa Mayor gira continuamente y sin ponerse por el horizonte en los cielos. En esta cita de Homero ya se observa la cualidad de siempre estar presente en los polos y de ser de guía para los navegantes,
«Con aquel dulce viento, Ulises divino desplegó su velamen; sentado rigió con destreza el timón; no bajaba a sus ojos el sueño, velaba a las Pléyades vuelto, al Boyero de ocaso tardío y a la Osa, a que otros dan el nombre del Carro y que gira sin dejar su lugar al acecho de Orión; sólo ella de entre todos los astros no baja a bañarse al Océano.” (Odisea, Canto V)
El nombre Arkas proviene del griego y quiere significa oso. De aquí se deriva el adjetivo ártico, que se designa a los pobladores que habitan el norte. Justamente, La Osa Menor contiene la estrella que apunta hacia el norte.
Nota: Esta información sólo es válida para el Hemisferio Norte.
¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba… es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.
Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.
Fuentes: radiouniverso.org, taringa.net.
Imagen: sobreleyendas.com

















