La Luna y el planeta Júpiter protagonizan el cielo de última hora de hoy. Salen bien entrada la tarde, con el brillante Júpiter a la derecha de la Luna.
Nubes brillantes encima de la atmósfera de Júpiter reflejan, aproximadamente, la mitad de la luz solar que les llega.
Pero la superficie de la Luna está compuesta de roca y polvo, y refleja sólo una décima parte de la luz solar que les llega.
El suelo lunar es fino, con consistencia de polvo. Se produce cuando las rocas espaciales se estrellan en la superficie. Además, la energía del Sol crea una carga eléctrica que puede «levantar» parte del polvo por el cielo sin aire.
Parte del polvo puede depositarse en reflectores dejados en la superficie por astronautas del Apolo. Los científicos hacen rebotar en ellos rayos láser para medir la distancia entre la Luna y la Tierra. Usan las observaciones para probar la teoría de la relatividad de Albert Einstein, y para estudiar el interior de la Luna.
Pero el reflejo no es tan brillante como antes. Los científicos han concluido que el polvo cubre parcialmente los reflectores, bloqueando parte de la luz. El polvo también cambia la temperatura de los cubos de cristal que componen los reflectores, lo que atenúa la señal todavía más.
Los reflectores siguen funcionando, pero el polvo dificulta su misión.
¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba…es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.
Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.
Fuentes consultadas: universoonline.org
Foto: vueltaalmundo.com
















