El planeta Júpiter se está comenzando a desaparecer en el crepúsculo. Esta noche está bastante bajo en el oeste a la puesta del Sol. Sin embargo, el brillante planeta es fácil de encontrar porque se alinea directamente debajo de la Luna creciente.
Júpiter – Leyenda de Grecia –
En Esparta reinaba Tíndaro, casado con Leda, princesa de Etolia, que había cautivado el corazón de su esposo por su grandiosa hermosura. Tíndaro sabía que su esposa contaba con gran número de admiradores, pues cuando se presentaba en público atraía las miradas de todo el mundo; pero no conocía el amor que por ella sentía Júpiter, el más sinceramente enamorado de la dama. Leda era completamente fiel al amor del monarca y no se sentía halagada por demostraciones de admiración que no partieran de Tíndaro.
Júpiter estaba convencido de que su presencia ante Leda sería rechazada por ella misma, y conociendo la delicadeza de la reina, se transformó en el animal que más podía atraer el cuidado de su amada. Estaba Leda junto al gran estanque de su jardín, cuando vio un precioso cisne en él: blanco, limpio como ninguno y manso, hasta el punto de acercarse a ella en cuanto la veía. Leda gozaba con aquel juguete lo indecible, y en cuanto podía bajaba a su jardín para acariciar a su buen amigo. Fueron tomando más confianza cada vez, y el cisne manifestaba un singular agrado en los brazos de Leda o cuando se sentía acariciado por sus manos, tan blancas como él. Pasó el tiempo, y a los nueve meses de la aparición del cisne Leda tuvo cuatro niños. Dos de ellos, Elena y Pólux, nacieron encerrados en un huevo blanco y hermoso, como hijos de aquel cisne que tanto quería a Leda, y en otro huevo aparecieron los otros dos, Cástor y Clitemnestra, que se les consideró hijos del rey de Esparta.
Elena, la hija del cisne, fue la mujer más hermosa de cuantas entonces vivían en la tierra, y por ella los hombres promovieron guerras.
Nota: Esta información sólo es válida para el Hemisferio Norte.
¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba… es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.
Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.
Fuentes: radiouniverso.org, mitosleyendas.com.
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