“El hombre cuya opinión nunca varía es semejante al agua estancada y engendra reptiles en su mente”.
William Blake: imaginación, fantasía y acción.
Cada día hay en el Universo una estela dejada por la acción de otros seres humanos que al igual que nosotros buscaban la excelencia. Hoy esa estela o “semilla del día” fue sembrada por…
William Blake, fue un poeta, pintor, grabador y místico inglés.
Quien haya visto la película “El Dragón Rojo” o haya leído el libro de Thomas Harris en el que se basa recordará la poderosa imagen que obsesiona a Ralph Fiennes y que termina tatuándose en la espalda: una extraña criatura alada de enormes proporciones se yergue sobre una figura femenina orante. Se titula “El Dragón Rojo y la Mujer Vestida de Sol” y su autor es William Blake, poeta, pintor, grabador y místico del siglo XVIII que aunque incomprendido en su época fue el precursor del romanticismo inglés.
Con su mente instalada en un mundo paralelo, a caballo entre el Cielo y la Tierra, no es extraño que Blake se sintiese fuera de lugar en el Londres de su época. Quizá lo que más sorprenda sea descubrir que bajo la fama de loco y aún con esa extraña conexión religiosa era un firme defensor del individualismo, de la búsqueda de la felicidad al margen del gobierno, las leyes, la iglesia o la doctrina establecida.
La paz y la libertad a cualquier precio eran sus máximas y las defendió con gran fervor. Los Poetas antiguos animaban todos los objetos sensibles con Dioses o Genios, llamándoles por su nombre y adornándoles con las propiedades de bosques, ríos, montañas, lagos, ciudades, naciones, y de todo aquello que sus abiertos y numerosos sentidos podían
percibir. Y en particular estudiaron el genio de cada ciudad y país, poniéndolo bajo su deidad mental.
Hasta formar un sistema, del que algunos se aprovecharon, y esclavizaron al vulgo intentando comprender o abstraer a las deidades mentales de sus objetos: así comenzó el Sacerdocio; Optando por formas de culto a partir de narraciones poéticas. Y a la larga dictaminaron que los Dioses habían ordenado tales cosas. Así olvidaron los hombres que Todas las deidades residen en el pecho humano.
En la foto: El gran dragón rojo y mujer vestida de sol / William Blake – c.1806-1809
“Y apareció en el cielo un gran signo: una Mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza”.
Apocalipsis, capítulo 12
Foto extraída de: spanisharts.com















