La irresponsabilidad puede ser una adicción tan fuerte como las drogas y el alcohol, la serie de artículos Irresponsables Anónimos tratan sobre 12 pasos para vencer el hábito de incumplir tus promesas, éste es el primer paso. Puedes ver el listado de cada paso con enlaces a cada artículo pulsando aquí.
La responsabilidad es algo que adquirimos con más facilidad de lo que pensamos, cada vez que tenemos una idea, proponemos algo o escuchamos un comentario somos responsables por nuestras acciones pertinentes a ese contexto.
En la compañía donde trabaja mi padre, estableció el lema “si lo vez, te toca” para hacer entender a todos los miembros de sus equipos que tan solo con ver algo ya te hace responsable de lo que viste.
Esto extiende a los campos más pequeños e insignificantes de tu vida: Si la puerta de tu cuarto chilla, tienes una responsabilidad, puede que no sea la de comprar el aceite, pero si es la de notificar y hacer seguimiento.
Hablo de responsabilidad, no de culpa, son dos cosas muy diferentes. Responsabilidad viene del latín “responsum” que significa “respondo”, mi definición es: “Capacidad de responder por nuestras acciones e inacciones”.
La realidad es que la enorme cantidad de responsabilidades que entran en nuestro campo de acción hoy en día pueden ser agobiantes, y el asumir tu papel como protagonista de tu vida puede ser algo intimidante. La Irresponsabilidad se convierte entonces en una especie de adicción: Si no te sientes comprometido por dar respuesta a tus campos de acción, puedes alegar que “igual no me importa” o utilizar la excusa favorita de nuestra década “es que no tuve tiempo”.
Poco a poco otros perderán la confianza en ti y te dejaran de hacer solicitudes o pedir cosas, dándote cada vez más rango de hacer lo que quieras, en una forma de libertinaje solitario que va erosionando la autoestima.
Te puedes dar cuenta que eres un irresponsable cuando te haces afirmaciones como “eso no está en mi perfil”, “a mí no me toca hacer eso”, “no tengo tiempo para esas cosas”, “igual no me importa”, “cada quien que atienda su propio negocio”, “yo no me meto en eso” y demás afirmaciones de des-asociación. Una pregunta que hago es: Si de verdad no tienes ninguna responsabilidad sobre la materia entonces, ¿por qué te repites estas afirmaciones?
La responsabilidad no siempre es “hacer” a veces puede ser algo tan simple como un recordatorio a un amigo, una llamada, delegar algo o simplemente decir que no. Esa última es la más importante en su repertorio de opciones, siempre tiene la opción de decir que no, pero esta negación no puede quedar implícita, debe de ser clara y asertiva.
En anteriores ocasiones he escrito sobre las limitantes de nuestras herramientas biológicas: Nuestro cerebro sólo puede mantener en memoria operante de 5 a 7 cosas a la vez y los mecanismos que nos recuerdan las cosas están basados en reacciones viscerales. La mente humana está diseñada para crear, investigar, descubrir y adaptarse… no para mantener un calendario.
Existen personas que han gravitado naturalmente a agendas, calendarios y listas de acciones, pero hay otros (como lo fui yo) para quienes el método de organización era decir “para mañana te lo entrego” y luego olvidarlo.
El resultado de ello es que poco a poco iremos acumulando una gran cantidad de compromisos incumplidos que pensamos olvidados, pero que en realidad están en la memoria largo plazo como un ruido de fondo, limitando nuestra capacidad de seguir adelante.
¿Cuántas cosas le debes a tus amigos o familiares, cuántos de los libros o películas en tu casa son prestados y no los has devueltos, cuántos de los problemas de tu trabajo pudieses resolver si te aplicaras…. Cuánto tiempo tiene chillando la puerta del cuarto?
Así que el primer paso es admitir la irresponsabilidad, abrir los ojos y mirar a nuestro alrededor para darnos cuentas de todas las promesas que estamos dejando de cumplir, a nosotros y a quienes nos rodean.
La semana que viene daremos el segundo paso, que es retornar a un punto estable de “cero deudas”. Muchas veces los asesores y coaches de motivación personal le afirmarán que lo primero es fijarse metas a largo plazo. En mi experiencia e investigación, esto es insustentable: ¿Para qué importa la dirección del barco si se está hundiendo?, el planteamiento de metas a largo plazo en medio de un estado de irresponsabilidad es simplemente agregar otro compromiso más que no vamos a cumplir, así que primero preocupémonos por devolver las películas al videoclub, que más tarde podremos plantear metas a 5 años con una mente mucho más clara.
Por ahora les dejo como meta esta semana tan solo abrir los ojos, pase la semana pendiente de cuántas de las cosas que lo rodean tienen algún tipo de carga sobre su conciencia, y cuántas cosas que debe desde hace tiempo necesita cumplir para cerrar el ciclo y seguir adelante… Tómese este tiempo de reflexión para un cambio interno, despierte a su irresponsabilidad y ponga como comentario en este post su bienvenida a Irresponsables Anónimos, que el martes comenzaremos a trabajar sobre ese cambio para hacerlo duradero, tan solo atrévase a dar el primer paso.















